Fr. Antonio Majeesh, OFM, nuevo párroco de San Juan de los Reyes
El domingo 13 de septiembre de 2026, a las 13:00 horas, la Parroquia de San Juan de los Reyes de Toledo, confiada pastoralmente a los Padres Franciscanos, vivió una jornada especialmente significativa de fe, alegría, fraternidad y comunión eclesial con motivo de la toma de posesión canónica de Fr. Antonio como nuevo párroco.
La solemne celebración de la Eucaristía estuvo presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Cerro Chaves, Arzobispo de Toledo y Primado de España, acompañado por el Vicario Episcopal, D. Miguel Ángel, sacerdotes, hermanos franciscanos, religiosos y religiosas, Hermanas Clarisas, hermanos de la Orden Franciscana Seglar (OFS), representantes de las cofradías y hermandades de la parroquia, así como de los distintos grupos y realidades pastorales.
También estuvieron presentes numerosos amigos llegados especialmente desde Alcalá de Henares, Madrid, Córdoba y otros lugares, junto con muchos fieles que quisieron acompañar al nuevo párroco y a toda la comunidad de San Juan de los Reyes en este día tan significativo.
Una misión recibida de la Iglesia
La toma de posesión fue mucho más que un acto jurídico o administrativo. Constituyó un verdadero acontecimiento de fe y comunión con la Iglesia diocesana, mediante el cual el nuevo párroco recibió públicamente la misión de servir y acompañar al Pueblo de Dios que peregrina en San Juan de los Reyes.
Los distintos momentos propios del rito recordaron la esencia de la misión del párroco: anunciar la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos, acompañar la vida espiritual de los fieles, promover la comunión, ejercer la caridad pastoral y conducir a la comunidad hacia Cristo, verdadero Buen Pastor.
La celebración puso también de manifiesto que la misión de una parroquia no corresponde únicamente al sacerdote. Toda la comunidad cristiana está llamada a participar, desde sus diferentes vocaciones y carismas, en la construcción de una Iglesia viva, fraterna y misionera.
La homilía del Arzobispo: servir con corazón de pastor y espíritu franciscano
Durante la Eucaristía, el Arzobispo de Toledo, D. Francisco Cerro Chaves, dirigió su homilía a toda la comunidad y, de manera particular, al nuevo párroco, destacando la importancia de la misión pastoral que la Iglesia confía a un sacerdote cuando le encomienda una parroquia.
En un momento de la homilía, el Arzobispo planteó directamente a los fieles una pregunta muy significativa: «¿Qué esperáis vosotros, Pueblo de Dios, de un párroco?». A partir de esta pregunta explicó que el párroco está llamado a ser, ante todo, hermano, sacerdote y pastor, alguien que camina junto a su pueblo, comparte su vida y conduce a la comunidad hacia Jesucristo.
Recordando la figura de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, presentó su vida como ejemplo de un sacerdote totalmente entregado a Dios y a su pueblo: un pastor cercano, hombre de oración, dedicado a la Eucaristía, al sacramento de la Reconciliación y al acompañamiento de las personas.
En el contexto particular de San Juan de los Reyes, parroquia confiada a los franciscanos, adquirió también especial relevancia la espiritualidad de San Francisco de Asís: la sencillez, la fraternidad, la humildad, la cercanía a los pobres, la alegría evangélica, la reconciliación y la construcción de la paz.
La homilía se convirtió así en una invitación no solo para el nuevo párroco, sino para toda la comunidad: párroco, religiosos y fieles están llamados a caminar juntos, compartiendo la responsabilidad de construir una parroquia cada vez más acogedora, evangelizadora y fraterna.
«Todo es gracia»
Al finalizar la celebración, Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM, dirigió unas palabras de agradecimiento. Su primera mirada fue hacia Dios, reconociendo que la vocación y el ministerio recibido son, ante todo, un don:
«Todo es gracia. Él me llamó un día a seguirle como franciscano y sacerdote, y hoy, por medio de la Iglesia, me confía la hermosa misión de servir como párroco de esta querida comunidad».
Agradeció especialmente al Arzobispo de Toledo, D. Francisco Cerro Chaves, la confianza depositada en él. Recordó con emoción que, cuando llegó a España para comenzar su formación franciscana, tuvo la oportunidad de conocerle en Cáceres y experimentar su cercanía y acogida. Posteriormente recibió también de sus manos la ordenación diaconal en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.
Gratitud a la familia franciscana y a la familia
El nuevo párroco expresó también su agradecimiento al Ministro Provincial, al Definitorio Provincial y a toda la Provincia Franciscana de la Inmaculada, por la confianza depositada en él y por haberle enviado a esta fraternidad y a esta parroquia.
Agradeció igualmente a sus hermanos de comunidad, especialmente al Guardián, P. José Martínez, al P. Vicente Monte, y a los hermanos franciscanos llegados desde distintas fraternidades para acompañarle en este día.
Hubo también un recuerdo lleno de gratitud hacia su familia y, de manera particular, hacia sus padres, quienes le educaron en la fe y le enseñaron a amar a Dios y a los demás. De ellos aprendió también la valentía necesaria para dejar su propio país y dedicar su vida al anuncio de la Buena Noticia del amor, la paz y la salvación de Jesucristo.
«Una parroquia no se gobierna con prisa; se pastorea con paciencia»
Uno de los momentos más significativos de sus palabras estuvo dirigido directamente a los feligreses de San Juan de los Reyes. Fr. Antonio agradeció de corazón la acogida recibida y manifestó su deseo de comenzar esta nueva etapa con ilusión, pero también con humildad, caminando junto a la comunidad como hermano, sacerdote y pastor. En ese contexto pronunció una frase que resume el espíritu con el que desea vivir su ministerio:
«Una parroquia no se gobierna con prisa; se pastorea con paciencia».
Y añadió una convicción fundamental:
«Cristo ya estaba aquí antes de que yo llegara. Esta parroquia no comienza conmigo. Yo solamente vengo a continuar la obra que Cristo ya está realizando entre vosotros».
«No vengo a ser servido, sino a servir»
El nuevo párroco manifestó también con claridad cuál desea que sea el estilo de su ministerio:
«No vengo a hacer mi voluntad, sino a buscar juntos la voluntad de Dios. No vengo a ser servido, sino a servir. Quiero escucharos, acompañaros y caminar con vosotros».
Escuchar, acompañar y caminar juntos se convierten así en tres palabras fundamentales para esta nueva etapa, construyendo una comunidad en la que el párroco no camine solo, sino junto a los sacerdotes, religiosos, consejos parroquiales, grupos pastorales, familias, jóvenes, niños, mayores y todos los que forman parte de la vida de San Juan de los Reyes.
Una parroquia como familia
Fr. Antonio expresó también uno de sus grandes deseos para los próximos años:
«Deseo que nuestra parroquia sea una familia unida, viva, fraterna y misionera, donde todos puedan sentirse acogidos y encontrar un hogar en la Iglesia».
Una parroquia, por tanto, llamada a tener las puertas y el corazón abiertos; una comunidad donde haya lugar para todos y donde los diferentes grupos y realidades pastorales puedan poner sus dones al servicio de una misma misión: anunciar y hacer presente a Jesucristo.
Antes de concluir, el nuevo párroco pidió a los fieles algo sencillo pero esencial: que rezaran por él, para que pudiera ser «un sacerdote según el Corazón de Cristo, fiel al Evangelio y cercano especialmente a quienes más lo necesitan».
Bajo la protección de María y San Francisco
Este nuevo comienzo fue confiado especialmente a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Sagrario, Patrona de Toledo. Fr. Antonio encomendó igualmente su ministerio a San Francisco de Asís, pidiendo aprender cada día de él a servir con humildad, sencillez y espíritu fraterno. Asimismo, invocó la intercesión de los grandes santos vinculados a la Iglesia de Toledo: San Ildefonso, San Eugenio y Santa Leocadia.
Un nuevo comienzo al servicio del Evangelio
La toma de posesión de Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM, abre una nueva etapa en la vida de la Parroquia de San Juan de los Reyes: una nueva oportunidad para renovar juntos la fe, fortalecer la fraternidad, cuidar la vida espiritual, impulsar la evangelización y servir con mayor cercanía a quienes más lo necesitan.
Como expresó Fr. Antonio al finalizar:
«Que el Señor me conceda ser un pastor según su corazón y nos ayude a todos a caminar juntos, construir comunidad y servir con alegría».
Que esta nueva etapa sea para San Juan de los Reyes un verdadero tiempo de gracia, renovación y esperanza; un nuevo comienzo al servicio del Evangelio, vivido con corazón franciscano y abierto a todos.
María Rosa B.P. Consagrada en el Orden de Vírgenes
