Octubre 13
En una ocasión, no teniendo nada que dar a un pobre que pedía por amor de Dios, toma con disimulo las tijeras y se apresta a partir la túnica. Y lo hubiera hecho de no haberle sorprendido los hermanos, de quienes obtuvo que dieran otra cosa al pobre.
(2C 196)
Solía decir: “Tenemos que amar mucho el amor del que nos ha amado mucho”.














