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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Dios quiere personas en su Reino, no borregos.


12 octubre 2014

San Mateo 22,1-14. 

Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: 

El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. 

Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. 

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'. 

Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; 

 y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. 

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. 

Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. 

Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'. 

Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. 

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. 

'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio. 

Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'. 

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos. 

Dios no se da por vencido, invita a la alegría de su Reino, al banquete de bodas, a su pueblo Israel, pero este pueblo, que era libre por voluntad del mismo Señor no "quisieron ir a la boda". Y como su amor a los hombres es como una avalancha incontenible, extiende su llamada a toda la humanidad. Quiere que todos lo sepan, que nadie se sienta excluido: "Id ahora a los cruces de los caminos". Quiere que los que vayan creyendo en Él no guarden para ellos esa alegría, sino que la repartan, la contagien. La iglesia es misionera, se echó a andar por los caminos del mundo: "los criados salieron a los caminos". Sin más poder que la Palabra desarmada del Señor, sin más comida ni dinero en el zurrón que una inmensa confianza en el Padre y un amor desbordado a la gente. Quiere Jesus, que sus misioneros, que todos nosotros, llevemos esa buena noticia para que se vuelva a encender la esperanza en el corazón de muchos hombres, especialmente de los más pobres, de los peores tratados por la vida, para que, algún día, florezca de nuevo la sonrisa. 

Pero hay en este evangelio un detalle que desconcierta: Dios reparó en uno que no tenía traje de fiesta y fue echado de malas manera fuera del banquete. ¿Qué nos querrá decir Jesús de importante con este gesto? Jesus está queriendo que comprendamos que no por el hecho de abrir la invitación a todo el mundo está Dios "malbaratando" su Reino. No se está ofreciendo el banquete a precio de saldo, para que la sala se llene a toda costa. Quiere Dios que todo el que entre a disfrutar de su banquete, lo haga con plena libertad, con plena lucidez, con el "traje" de la fe. Quiere personas en su Reino, no borregos. 

Que cuando hoy nos sentemos en su mesa y celebremos la eucaristía, antes de echarnos el Pan a la boca, miremos alrededor para ver que hay, todavía, demasiados puestos vacíos. Y eso, a mí me duele ¿y a ti?

¡feliz Domingo!

¡Paz y Bien!


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