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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Llena de Gracia


08 diciembre 2015

san Lucas (1.26-38) 

 En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

Algo importante se le ha roto al hombre por dentro y lo ha desquiciado. Ha perdido la armonía. Ha tapado todas las ventanas que daban a la esperanza. Ya no confía en sí mismo y ha perdido la solidaridad con los demás. El relato del génesis da testimonio de ello. Todo arranca de esa actitud de rebeldía hacia Dios, mordiendo el anzuelo ha cambiado de dueño. Y el pecado ha llegado a ser la expresión de esta nueva servidumbre que tiene al hombre desarbolado, metido en un callejón sin salida. Y como para Dios nada hay imposible, en María volvió a reconquistar la libertad perdida, a despertar al hombre de su rebeldía. La fiesta de la Inmaculada nos ayuda a ponernos en pie de guerra contra la vieja servidumbre del pecado. Al contemplar hoy a Maria Inmaculada, tan limpia, tan "llena de gracia", tan "esclava del Señor", al tiempo que la proclamamos "bendita entre la mujeres", algo dentro de nosotros se levanta, se pone en pie de guerra y nos empuja a pasar del pasotismo a la rebeldía; a despegar de tanto barro y, libres por fin, volar. Por eso, Dios comienza a preparar la que será su madre. Ahí acontece ya la primera victoria, que nos empieza a borrar el mal sabor de aquella primera caída de la primera mujer. Es el momento en que María, dentro de su madre, es concebida llena de la gracia del Señor, sin mancha de pecado: INMACULADA. En este día y de la mano de María Inmaculada el Papa Francisco ha convocado a toda la Iglesia a vivir este año con extrañas de misericordia.

Que el año de la misericordia nos acerque al corazón del Padre y sigamos más a Cristo buen pastor!

¡Feliz día! ¡Felicidades a las Inmaculadas!

¡Paz y Bien!


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