Sin rebajas
san Marcos (10,2-16)
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?» Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?» Contestaron: «Moisés Permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.» Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Día grande en donde los hayas para toda la Iglesia y para todos los franciscanos del mundo. En este Domingo no nos cansamos de dar gracias a Dios por su muerte y resurrección por su Eucaristía que renueva nuestra vida y nuestra entrega. Y a esta inmensa acción de gracias, hoy míranos agradecidos a San Francisco del que hemos recibido de Dios el don inmenso de un poeta que cantó al sol y a las criaturas, a pesar de estar casi ciego, y que habló al corazón de los más sencillos cuando el mismo llevaba en su cuerpo los estigmas de la Pasión. Francisco respondió a esta invitación del Señor a ser sencillo (Mt. 11, 23-30) y se hizo "pequeño", menor, humilde y pobre, satisfecho solo con Dios. Descubrió que el Evangelio, vivido sin rebajas, nos hace criaturas nuevas, personas resucitadas, partícipes de la verdadera humanidad del Hijo de Dios y, por consiguiente, auténticos servidores de los hermanos, de todos los hermanos. Francisco se convirtió en la bendición viva del Padre, puesto que no se apropió de nada, sino que -como menor- todo lo restituyó, reconociéndole como Dador de todo bien.
¡Feliz día para todos los que tenéis corazón franciscanos!
Seamos DON para los demás y recordemos a todos que sólo El es omnipotente. !Paz y Bien!
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