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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

¡Déjate cuidar por Dios!


25 octubre 2014

San Lucas 13,1-9. 

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. 

El les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? 

Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. 

¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 

 Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". 

Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. 

Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'. 

Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. 

Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'". 

Cada día me doy cuenta de la inmensa paciencia que Dios tiene conmigo. Si no fuera por su amor incondicional yo ya estaría mas perdido y despistado en esta vida que una vaca en una biblioteca.

Y en cambio Jesús me cuenta, nos cuenta esta parábola. El juicio que Dios pronuncia es un juicio de gracia, una sentencia favorable al hombre. Mi Dios, nuestro Dios, el Dios que se ha hecho visible en su Hijo Jesucristo, es un Dios hortelano que intercede en favor de una higuera estéril: !Quizá dé fruto el año que viene! !Qué alivio Señor! A cualquier hombre que no da frutos, Jesús le anuncia la paciencia de Dios. 

En este Dios, yo creo. No en un Dios juez o policía, sino el Dios santo que revela al hombre su miseria profunda, sin aplastarlo por ello.  Un Dios de ternura y de perdón, de misericordia y de amor infinito. 

Me alegro pertenecer a esta Iglesia cuya misión es la de dar testimonio de la paciencia de Dios. Frente a la esclerosis de los hombres, Dios no tiene más actitud que el amor perseverante, que es el único antídoto contra el escándalo del sufrimiento y del carácter absurdos del mal, el único contra la desesperación. 

¡Déjate cuidar por Dios!

¡Paz y Bien!


Bitácoras


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