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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Llamados a ser Santos


01 noviembre 2014

San Mateo 4,25.5,1-12. 

Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. 

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 

"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 

Felices los afligidos, porque serán consolados. 

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron." 

Hoy es el día de Todos los Santos. La fiesta de los que ya llegaron:"Una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar". Y es que la salvación no es obra nuestra, sino de Él. No es el resultado brillante, conseguido por unos pocos superhombres, de toda una vida con nota media sobresaliente. Es, mas bien, la gracia del Señor dando valor a nuestro pobre esfuerzo, perdonando y completando lo que a cada uno nos falta.

Los santos brillan hoy allá arriba, pero todo empezó aquí abajo, cuando nadie todavía podía imaginar que habían escogido la mejor parte; cuando pasaban desapercibidos o, peor aún, parecía que llevaban las de perder; cuando tomaron el camino difícil, desconcertante de las Bienaventuranzas. Su gloria de ahora hunde sus raíces en su vida de entonces, quizá apagada, monótona, nada espectacular. 

Hoy también es el día de todos nosotros, llamados a ser santos, hoy es el día de dar gracias a Dios porque no dejan de apuntar por todas partes brotes de una nueva manera de vivir, al estilo de aquella que Jesus nos presentó como camino hacia el Padre. Gente honrada, amigos de verdad, fieles a la palabra dada, sin odio en el corazón, generosos, compasivos... ¡No está del todo este mundo perdido! No en vano lleva ya Dios mucho tiempo trabajando, silenciosamente, el corazón de cada hombre, de todos los hombres, como levadura en la masa para crecer esa semilla. Dios hará que ese fermento acabe transformando toda la masa. Y un día el mundo entero, redimido, sonreirá feliz como un inmenso campo llenos de flores abiertas.

¡Felicidades!


Bitácoras


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