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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Único dueño absoluto


16 noviembre 2014

San Lucas 18,1-8. 

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: 

"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; 

y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'. 

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, 

pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'". 

 Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. 

Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? 

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?". 

!Qué malo es el egoísmo! Es una semilla peligrosa, que el viento desparrama y luego florece, Dios sabe donde, en forma de sufrimiento de alguien, o de hambre, o de tristeza...

E igual de malo es creernos que lo que tenemos es nuestro y "con lo mío hago lo que quiero" ¡Como si, de pronto, olvidásemos que todos hemos nacido desnudos! Como si no supiéramos que cada cosa que tenemos ha necesitado, para llegar a nuestras manos, el esfuerzo de mucha gente. 

Hoy la Palabra nos recuerda que todo lo que tenemos nos viene de Dios, único dueño absoluto. Y si todo es DON recibido, nuestra respuesta primera deberá de ser un corazón agradecido.

Jesús, en este domingo en el que celebramos el día de la Iglesia diocesana, nos dice que un día tendremos que dar cuenta de todo lo que hemos recibido. Que un día, cuando él quiera, el Señor nos llamará y dirá: ¿Qué hiciste con todo aquello que te di? ¿Lo enterraste avaramente, desconfiadamente solo para tu provecho? ¿O lo empleaste en hacer felices a otros, en hacer crecer mi Reino?

Lo "nuestro" no acaba en nosotros: tiene una cara que mira, necesariamente a los demás. 

No nos acaba de convencer del todo pero si creemos y tenemos fe, somos meros administradores de los bienes cuyo dueño es el Señor, entonces es muy posible que la felicidad, para que llegue a los hermanos no encuentre mas camino que el que pasa por nuestra mesa, tan bien abastecida. 

¡Buen domingo!

¡Paz y Bien!


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