Skip to main content
EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Nuestra fe denuncia ilusiones


20 noviembre 2014

San Lucas 19,41-44. 

Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, 

diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 

Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. 

Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

 Hoy sorprendemos a Jesús llorando. Sus lágrimas además de expresar su verdadera humanidad, constituye un signo de su plena participación en el drama de una humanidad a la que le cuesta trabajo entrar en el proyecto de amor que Dios ofrece al hombre. Y a veces, no solo no nos cuesta trabajo sino que nos resistimos adorando a los dioses hecho a imagen de nuestros temores, de nuestras aspiraciones, de nuestras debilidades. 

En Roma además de disfrutar de su historia y de su arte, me ha hecho revivir, en muchas ocasiones, la vida de los primeros cristianos, a los se les acusaban de ateos e inmorales por no adorar a los dioses y ellos, valientes, seguían dando testimonio de su fe en el Dios amor hecho carne en su Hijo Jesucristo.

Jesús llora porque su pueblo no ha entendido que la fe que él nos regala tiene vocación de denunciar los falsos absolutos, de relativizar los fanatismos, de criticar las componendas alienantes de lo cotidiano. 

Nuestra fe denuncia ilusiones y nos recuerda que la felicidad está en la contemplación y el silencio. Nuestra fe combate sin tregua por liberarnos de los ídolos que fascinan y estrecha la mirada para que viva en nosotros el verdadero nombre de Dios. Solo cuando se disipa el ídolo, espejismo de un absoluto sustitutorio, entonces aparece el Verbo, imagen del invisible, único acceso al Padre. Y entonces, nuestro deseo coincidirá con el de Jesús: "¡Cuánto me gustaría reunir a todos mis hijos!".

Que hoy "acerquemos" a la fe, con nuestro ejemplo silencioso, a nuestros hermanos a la fe.

¡Paz y Bien!


Bitácoras