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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Así reina Dios, SIRVIENDO


23 noviembre 2014

San Mateo 25,31-46. 

Jesús dijo a sus discípulos: 

"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 

Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, 

y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. 

 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 

porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; 

desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. 

Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 

¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? 

¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. 

Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. 

Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, 

porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 

estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. 

Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.

Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. 

Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna". 

Por si a estas alturas de la revelación de Jesús, alguien pudiera, tener una idea equivocada sobre Dios, Jesús hoy acaba de descorrer el velo que nos ocultaba a Dios y nos da una última clave definitiva, para saber cómo piensa, por qué lo hace, que es lo que espera Dios de nosotros. 

Con la fiesta de Cristo Rey llegamos al final del año litúrgico y recordamos que también llegará un día en que Cristo volverá en toda su gloria como lo prometió  y acabará de ponerle todo en su sitio. 

En esa hora Dios nos va a medir a todos por el mismo rasero: el amor que le hayamos tenido. Y si alguno desorientado pregunta a estas alturas ¿dónde está el Señor para amarlo? o, ¿cómo se le puede expresar su amor? Dios va y se identifica con los mas necesitados de amor, con los que nadie quiere, con todo lo que el mundo pisotea y nos dice: ama a éstos y, en ellos, me estarás amando a Mi. 

Con esta clave ya sabemos si estamos o no en camino, si podemos encarar el último día con la frente alta o con el corazón mordido por el miedo. 

El Reino de Cristo es reino de amor y sus distintivos son fáciles de entender: la cruz como trono, una jofaina y una palangana como cetro y una toalla como manto real. Así reina Dios, SIRVIENDO. Y así, y no de otra manera, nos quiere ver Dios a nosotros sus hijos, sirviéndonos los unos a los otros. 

¡Viva Cristo Rey!

¡Paz y Bien!


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