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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

El camino de la verdadera felicidad


23 diciembre 2014

San Lucas 1,57-66

 Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan". Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre". Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.

A los ocho días de nacer, Isabel y Zacarías, presentaron a su hijo en el templo para circuncidarlo y ponerle un nombre. Según la tradición, la imposición del nombre es privilegio del padre que para perpetuar su nombre, asegurar el linaje y ser sacerdote como él, se llamaría igual que su padre: Zacarías. Su nombre garantizaría su porvenir. En cambio, !se llamará Juan! El mutismo de Zacarias se había convertido poco a poco en admiración, meditaba las palabras recibidas en el silencio de su corazón: "le pondrás por nombre:Juan, es decir, ¡Dios se compadece! Su nombre ya no significará un linaje, sino un futuro inesperado, llamado por la gracia llevará el nombre de la gracia. Dios no es nada del pasado sino que abre futuro. Con Juan nace un mundo nuevo, será el precursor de la gracia, que invitará a los hombres a superarse para ir al encuentro de la aventura. Viene Dios, "viene a visitarnos el Sol que nace de lo alto" para renovar todas las cosas. Que seamos capaces en ver en este niño-Dios la aurora de un futuro nuevo. Que en El Niño-Dios te encuentres con lo mejor de Dios: su amor, su ternura y su firme propósito de hacerte feliz, pues para eso ha nacido Dios para recuperar el camino perdido, el camino de vuelta a casa, de vuelta a Dios. El camino de la verdadera felicidad. ¡Paz y Bien!


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