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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Bendecir y alabar a Dios


24 diciembre 2014

San Lucas 2,1-14

 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!".

La duda y el miedo dejan al hombre paralizado en su sitio, no son buenos consejeros, por eso Dios a Zacarías le manda callar y guardar silencio durante nueve meses por pedir una señal, por querer estar seguro. No quería ponerse en marcha sin estar seguro de encontrarse en el buen camino. Y Dios le "condena" al silencio para que aprenda a fiarse, a dejarse llevar por la Palabra. !Dios condena únicamente para liberar mejor! Y así el silencio de Zacarías hace que la Palabra de Dios se prepare, germine y se desarrolle en su corazón y se abra a la gracia para soltarse la lengua y empezar a alabar a Dios !y de qué manera! Esta oración del "Benedictus" que recítanos todos los días en los laudes, es uno de los cantos mas hermosos de alabanza a Dios. Este viejo sacerdote ya nunca mas sacrificará animales en el templo, ya ha entendido el nuevo culto que Dios quiere: Bendecir y alabar a Dios en todo momento y ocasión porque ha venido a quedarse a nuestro mundo para siempre. La ternura del corazón de Dios ha bajado de lo alto para disipar las sombras de muerte. Si, ha nacido el día, si esta noche santa contemplaremos a nuestro Dios en la ternura y fragilidad de nuestra carne. Esta noche no la debemos dormir: cantemos, bailemos, comamos, todos juntos porque Dios va a nacer! ¡Paz y Bien!


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