¡El dueño de la vida es humilde!
San Mateo 11,28-30.
Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."
Jesús sabe mejor que nadie que el corazón del hombre necesita ser continuamente encauzado. Pero sólo él sabe también cuál es el camino para ello: su yugo es sencillo, fácil, esencial.
Ciertamente la vida cristiana conlleva una carga pero lejos de abrumar al hombre con mil y unas leyes, mil y un consejo, la ley que ofrece Jesús comparada con las cargas que los hombres imponen, es una autentica liberación. ¡La fe no impone otra carga y yugo que el amor!
Bastante pesada se hace ya la vida para que ahora la fe venga a complicárnosla. Consuela saber que nuestro Dios es "manso y humilde de corazón". Cuando todo te agobie, cuando te sientas sobrecargado por el peso de la ley o preocupado en exceso ante frentes abiertos, piensa en esto y cobra nueva vida: Dios es manso, Dios es humilde.
Así es nuestro Dios, va a lo esencial y descarga de obligaciones inútiles a los humildes. Su mandamiento es sencillo y, por lo tanto, la carga que resulta de él es ligera. ¡El dueño de la vida es humilde!
¡Paz y Bien!
Otras noticias
La Luz de Clara Brilló en la noche Veleña
Carta del Ministro general para la Solemnidad de Santa Clara 2026
Cena franciscana en Vélez-Málaga
Solemnidad de Nuestra Señora de los Ángeles en Valencia
Bitácoras