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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

SAL y LUZ


09 Febrero 2014

San Mateo 5,13-16. 

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. 

Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. 

SAL y LUZ, dos palabras para definir quiénes somos según Dios. Dos palabras que resume nuestra misión. Dos palabras luchando en medio de tantas otras palabras que no dicen la verdad sobre nosotros y que, a veces, tienen tanto poder: ' tu no vales nada, qué inútil, soy lo que tengo, ande yo caliente.... Y en cambio Dios nos dice COMO debemos vivir en medio de este mundo. La sal sazona, conserva y preserva, la luz ilumina y da calor. Tanto una como la otra están en función no de si misma sino de los demás: no se ve pero se nota. Para dar gusto a la comida hace falta que la sal de meta dentro, se entregue, se deshaga: muera. En adelante ya no se verá la sal pero pervivirá en el nuevo sabor. Y para ser luz algo tiene que quemarse para que alumbre y de calor. Es el precio que debemos pagar para ser bienaventurados: morir para vivir de otro modo. Sin esta praxis, seguir a Jesús resulta insípido, y el camino, incierto, envuelto en tinieblas. Sólo viviendo y actuando así, 'nuestras buenas obras' único aval de que estamos actuando como Dios quiere, harán que los otros 'den gloria a Dios ' fin último de nuestra misión en medio de este mundo que tantas veces tiene frío, siente miedo, que sabe mal, que se pudre. 

No os olvidéis hoy de colaborar con MANOS UNIDAS. !Paz y Bien!


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