Nuestra fe, siempre frágil
San Marcos 8,11-13.
Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Jesús, suspirando profundamente, dijo: "¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo". Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.
Nuestra fe, siempre frágil y 'casi cogida por pinzas' se parece, a veces, a la del pueblo de Israel y a la de los fariseos, nunca saciados de señales y de pruebas del amor de Dios. !Qué poco dura la fe de los que están siempre exigiendo 'señales prodigiosas' para creer !
Después de la multiplicación de los panes, los fariseos piden una señal !Serán miopes! Jesús NO da una señal porque Él es la señal. Dios no dará otra prueba de su salvación que la actividad de Jesús, su predicación y las curaciones que lo acompaña. Qué nos parece un signo muy modesto? Dios no nos da otro que la VIDA de su Hijo: un hombre que ama, que habla de perdón, un hombre que, en el cara a cara de la oración, llama 'Padre ' a Dios.
Este signo compromete, porque es el testimonio de una vida, este signo es llamada, encuentro. A qué esperas para hacerlo tuyo? !Paz y Bien!
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