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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

El anuncio del Ángel


19 diciembre 2014

San Lucas 1,5-25. 

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. 

Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. 

Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. 

Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, 

 

le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. 

Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. 

Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 

Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. 

Pero el Angel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. 

El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, 

porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, 

y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. 

Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto". 

Pero Zacarías dijo al Angel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada". 

El Angel le respondió: "Yo soy Gabriel , el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. 

Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo". 

Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. 

Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque se había quedado mudo. 

Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. 

Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. 

Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres". 

El anuncio del Angel Gabriel a Zacarías rompe con el silencio de Dios con el pueblo de Israel. Después de varios siglos Dios se reconcilia con su pueblo. ¡Qué difícil es creer y esperar en Dios cuando este calla, guarda silencio! Esta era la situación del pueblo de Israel, su oración parecía que no llegaba a Dios, el pueblo estéril como Isabel, eran los depositarios de la bendición de Dios pero ahora eran incapaces de trasmitirla, de dar vida, a causa de sus pecados.

El anuncio del Ángel se consagra a describir la misión del bautista que irá delante del Señor preparando el camino de su venida. 

Con razón el nombre de Juan significa:Dios se ha complacido.Dios ha roto su silencio. La noche va a dar paso a la luz. Pronto se alzará su voz en el desierto para preparar el camino a la Palabra hecha carne. El Dios que mora en las alturas se ha inclinado hacia los pobres y he aquí lo que hace: de la mujer estéril la hace madre de innumerables hijos. 

Y para los que no creemos, para los que ponemos pegas, para los que queremos ver para creer, como Zacarías, el Señor nos hace guardar silencio, permanecer mudo para que no sea la palabra sino el silencio del corazón el que pueda contemplar y cantar un día no lejano el canto de la misericordia de Dios para su pueblo: ¡Dios ha venido para quedarse para siempre! 

Guarda hoy silencio, calla, escucha... ¿No lo notas?

¡Paz y Bien!

 


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