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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Sabréis que YO SOY


08 Abril 2014

San Juan 8,21-30. 

Jesús dijo a los fariseos: "Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir". 

Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir: 'Adonde yo voy, ustedes no pueden ir'?". Jesús continuó: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. 

Por eso les he dicho: 'Ustedes morirán en sus pecados'. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados". 

Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?". Jesús les respondió: "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.  De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo". 

Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: "Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. 

El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada".  Mientras hablaba así, muchos creyeron en él. 

El proceso a Jesús se acaba. Juan concluye observando: "cuando les exponía esto, muchos creyeron en Él".

Jesús ya no tiene nada más que decir; lo ha revelado todo, y llega la hora en la que va a resumir todo en una última confrontación, donde el hombre podrá reconocer el don y la gracia de Dios:"Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que YO SOY". La señal de Dios ha sido entregada. No hay otra señal que la de la cruz. Esa es la verdad de nuestro Dios: un Dios siervo, de rostro desfigurado, abandonado al odio y al desprecio. Un Dios que se parece a alguien que se pone de rodillas para servir a sus discípulos, a un hombre agonizante, a aquel que muere en la más absoluta soledad. 

Se aproxima la hora; a Jesús sólo le falta resumir su vida en un acto supremo. Cuando la cruz se levante hacia el cielo, Dios salvará a los que no aparten de ella la vista. 

!Cómo desconcierta este Jesús! Vivir de la fe es MIRAR allá arriba. Sólo la fe puede llenar el abismo que media entre el 'de aquí abajo', 'de este mundo' y el de 'allá arriba'. Hay que elevar las miras para poder vivir como él quiere. 

Tú? Cómo miras? Desde dónde miras? Qué miras? Mira que si estas mirando hacia donde no es? Así es la fe cristiana no basada en el hablar y hablar, en el hacer y hacer, sino sobre todo EN SABER MIRAR. 

!Paz y Bien! 

 


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