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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

BIENAVENTUDOS


09 Junio 2014

San Mateo 5,1-12. 

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 

"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 

 Felices los afligidos, porque serán consolados. 

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron." 

Recibido el Espíritu Santo, retomamos el tiempo litúrgico ordinario meditando el evangelio de Mateo. Para este día nos propone la CARTA MAGNA del Reino de Dios que quiere restituir al hombre a sí mismo para hacerlo más humano. 

Es la nueva ley que empieza por sustituir el orgullo, triste herencia del pecado original, por la humildad, principio de toda Bienaventuranza. 

Es el verdadero código de liberación rechazado por el hombre incapaz de percibir las cosas de Dios. 

Todo un programa de vida para el cristiano que comienza por una llamada a la dicha ocho veces repetida. Las BIENAVENTURANZAS invitan a descubrir, en el fondo de las situaciones exteriormente menos favorables, una plenitud  nueva. 

Ya no nacemos en un mundo hostil, sino en un mundo traspasado por una promesa:!Dichoso el que descubre la faz escondida del mundo!

Dichoso el que sabe que es Dios quien teje la tela de la gracia a través de esa trama de enfrentamientos dolorosos.  Dichoso el que sabe vivir la vida sintiéndose verdadero hijo de Dios pues estará adornado por la Paz, la justicia, la misericordia y el consuelo de Dios.

Dichoso el que en medio de tantos sufrimientos y problemas sabe alegrarse en el Señor. 

!Paz y Bien!


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