Skip to main content
EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

La fe es así...


10 Julio 2014

 San Mateo 10,7-15. 

Jesús dijo a sus apóstoles: 

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 

Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. 

No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. 

 Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. 

Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. 

Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. 

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. 

Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad. 

 Jesús dijo a sus amigos que se fueran sin llevarse nada. Nada, salvó un bastón que sirviera de apoyo a la debilidad del cuerpo y unas sandalias fuertes para que soportasen muchas horas de marcha. Jesús les dijo, únicamente, que aceptasen la hospitalidad. En suma, les hizo dependientes de aquellos a los que tenían que evangelizar.  !La pobreza absoluta!

Tenían que partir sin ninguna otra cosa que la Palabra, el Mensaje, la Buena Noticia, el aliento del Espíritu Santo que hace avanzar el mensaje. Lo importante en la vida de la fe no es ni el discurso hábil, ni la estrategia, ni la pedagogía, sino más bien el ardor del Espíritu, la Vida que va al encuentro de la vida.  

La fe es así.... empieza  a tomar cuerpo con el testimonio y el reparto. La fe se despierta en el momento en que, sin ningún soporte previo, ni el menor socorro exterior, acepta el riesgo de una palabra, de una vida. La fe se consolida compartiéndola. Es la gratuidad la mejor embajadora de la fe. Se trata, simplemente de creer en el Señor emprendiendo la ruta con Él. 

Pidamosle al Señor que nuestra mirada no se separe nunca de la meta, que caminemos sin otro equipaje que tu promesa, sin más certidumbre que tu Palabra. 

¡Dios mío qué lejos estoy de esta fe!


Bitácoras