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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Para todos


15 Enero 2017

Juan (1,29-34)Evangelio según san Juan (1,29-34)

 En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Como un grano de trigo lleva ya dentro, en germen, toda la alegría de la espiga, o con un niño recién nacido trae consigo ya, de alguna manera, los rasgos del adulto en que algún día se convertirá...; algo así, para entendernos, ocurre con Jesús en los comienzos de su 'manifestación'. Todavía nadie sabe quién es, ni a qué viene, pero Dios se encarga de que los primeros pasos de ese Jesús, salido de no sé qué pequeña aldea de Palestina, tengan ya asomos del reino universal que el viene a predicar y a construir.
Cuando Juan el bautista señala con el dedo a Jesús y da testimonio de él, estaría diciendo que los viejos moldes de una salvación restringida solo unos cuantos se han quedado definitivamente pequeños.
"Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo ". O sea, que el pecado, que nos tenía cerrado el acceso a la esperanza, ha sido ya " tocado" de muerte. Ese tal Jesús, uno más -en apariencia- de cuantos vamos llegando al mundo con el sello de la tristeza grabado en el corazón, trae ya la llave que nos abrirá esa puerta tanto tiempo cerrada. ¿A qué bautizar ya con un agua que lava solo por fuera?"Este es el que ha de bautizar con Espíritu Santo"
El Reino universal de Dios ha comenzado.
Jesús y su mensaje llevan ya dentro, desde el principio, la fuerza de una semilla nueva, que será-ya lo es de alguna forma-árbol que de sombra y cobijo a todo el mundo.
Así cada cristiano, por el hecho de serlo, tiene ya su corazón preparado para el abrazo sin fronteras.
Así también todo el que quiera seguir de cerca ese Jesús, no tendrá más remedio que sentirse, de alguna manera, como Juan, misionero, llevando a los demás a Dios.
La semilla ha quedado ahí, metido bien dentro del surco de nuestra historia. El resto ya es cuestión de tiempo. Y de la lluvia de la gracia del Señor, que no hace falta. Y de obreros en la mies.
¡Feliz Domingo!

¡Paz y Bien!


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