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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Inocentes


28 diciembre 2016

Evangelio según san Mateo (2,13-18)

 Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.» Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven.»

La fiesta de los santos Inocentes colocada tan próxima al misterio de Navidad, pone de relieve no sólo el don del martirio, sino la gran verdad que la muerte del inocente revela: la maldad del pecador. Mientras Herodes, siembra odio y muerte, el amor del justo inocente, como Jesús, conlleva frutos de vida y de salvación. El texto evangélico pone de manifiesto que la Sagrada Familia no tiene especiales privilegios respecto a las demás familias y experimenta así, el dolor de la persecución, al tener que huir de su propia tierra, la incertidumbre acerca del propio destino y sufrimiento que trae consigo la marginación y el rechazo. Jesús es un Dios venido a nosotros, pero su gloria está encerrada en una apariencia de derrota. En su camino no hay sólo Magos que lo buscan, hay también Herodes que a la noticia de su nacimiento se turba. Jesús es signo de contradicción: hay quien lo busca para adorarlo y quien lo busca para matarlo.

Y a pesar de todo, Jesús seguirá siendo nuestro defensor, a pesar de las muchas matanzas de inocentes que se repiten en todo tiempo sobre nuestro planeta, a pesar de los innumerables pecados de escándalo que hieren a nuestra juventud y desconciertan a nuestros ancianos y a tantas personas sencillas, a pesar de los sufrimientos de todo género que se infligen a muchos inocentes por la voracidad de otros tantos Herodes de hoy que buscan solo el poder, el éxito y la posesión de bienes materiales, a pesar de todo, el amor vence al odio, la luz a las tinieblas, y el sencillo al soberbio. ¡Bienaventurados los pacíficos y limpios de corazón!

Por querer Herodes matar a un Rey, termina coronando a cuantos tocan. El fuerte no es quien mata sino el que sabe morir

¡Es el misterio de la Navidad!

¡Dios con nosotros!

¡Paz y Bien!


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