Testigos de la Gracia
San Mateo 13,24-30.
Jesús propuso a la gente otra parábola:
"El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: 'Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?'.
El les respondió: 'Esto lo ha hecho algún enemigo'. Los peones replicaron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?'.
'No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'".
Hoy celebramos una fiesta muy entrañable:San Joaquin y Santa Ana, los padres de María, los abuelos de Jesús. Aunque los evangelios no dicen nada sobre ellos, sabemos por los evangelios apócrifos que Joaquin era un anciano sacerdote del Templo de Jerusalem y que después de una aparición Angélica, Ana a pesar de su esterilidad, concibieron a la futura Madre del Redentor, a la que ofrecieron más tarde en el templo. De ellos no sabemos nada más. Sus nombres si que pueden iluminar nuestro caminar pues Ana significa "la colmada de gracia" y Joaquin "Yahvhé pone en pie".
El breve evangelio que se proclama este día hace memoria agradecida a las generaciones de hombres y mujeres, de profetas y justos que escalón a escalón han ido construyendo una historia de confianza, de espera y de esperanza en las Promesas de Dios. Y son dichosos porque esta fe les sitúa entre los que, sin haber visto y oído, creyeron y apostaron su vida por la Palabra de la alianza.
Demos gracias a Dios por estos santos justos y por tantos otros que con su vida sencilla y callada son testigos de la Gracia.
Recordemos hoy a todos los abuelos que siempre pero más que nunca ahora, están haciendo un papel tan importante en el seno de la familia de ayuda y apoyo en la educación de los nietos, hasta el punto que a veces son ellos los que aseguran la transmisión de la fe en el seno de la familia.
¡Cuánto bien están haciendo nuestros mayores!
¡Paz y Bien!
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