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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Sentir con la Iglesia


31 Julio 2014

Lucas 14:25-33

Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Lo tenía todo para ser un auténtico "conquistador": su sangre vasca y su estancia en la corte del virrey de Navarra, a cuyo servicio recibió un balazo de cañón que le destrozaría la pierna y pondría fin a su carrera militar. En Pamplona resultó herido. Y esa herida física le descubrió otra aún mayor, la herida del alma.

Y así Ignacio de Loyola "retirado" en una gruta en Manresa e inspirado por la vida de varios santos, entre el que destaca la vida de San Francisco de Asís, consagró su vida a Dios. Estudió en España y en París donde conoció a Francisco Javier y junto a otros reunió el primer núcleo de la Compañía de Jesús. 

El evangelio de este día inspira la misión que asume san Ignacio. Vive convencido que todo creyente y seguidor de Cristo está al servicio de la misión, a fin de hacer progresar el Reino de Dios, a través del discernimiento y de la obediencia. A renunciar a lo que uno tiene para acoger la riqueza de Dios. Y así este hombre, Ignacio, unido a otros "compañeros de Jesús" hacen frente a los nuevos desafíos de su tiempo y están dispuestos a estar presentes en todos los frentes "para mayor gloria de Dios". 

Demos gracias a Dios por este carisma ignaciano inspirador de un gran número de congregaciones religiosas que ponen el centro de sus vidas en la misión. Reconozcamos la capacidad que tuvo San Ignacio para vivir como un contemplativo  en la acción, en el "sentir con la Iglesia" y en el "buscar la gloria de Dios " más que nuestra afirmación personal. 

Sus Ejercicios  Espirituales  son expresión de la talla de este maestro espiritual pues sigue siendo un libro de cabecera para la conversión apostólica de los creyentes. 


Bitácoras


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