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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

La Escucha


08 octubre 2016

Evangelio según san Lucas (11,27-28)

 En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Se trata de la Palabra. Jesús habla con toda claridad: el Reino de Dios no es para los que se ufanan de sus privilegios, sino para los que acogen a los testigos de la Palabra, de una Palabra que proclama la libertad y la gratuidad de Dios. La dicha, la felicidad, la alegría profunda del corazón consiste en la disponibilidad para la ESCUCHA de la Palabra de Dios y ponerla en práctica. "Dichosos los que oyen la Palabra de Dios y la cumplen". Es decir, que mientras la Palabra lanzada por Dios no vuelva a Él convertida en confesión de fe, carece, en cierta manera, de significación, queda vacía y hueca.

La Palabra de Dios es intercambio, diálogo, Alianza. La Palabra para ser acogida, requiere silencio. Lo que mata el diálogo es la palabrería: juegos de palabras demasiados conocidos, traído y llevados con demasiada facilidad, sin lucha, sin esperanza. El diálogo vive del silencio, pues solo el silencio permite medir en su justa medida la palabra del otro. Por eso, Maria es doblemente dichosa, por ser madre de Dios y por ser discípula fiel de la Palabra, madre de los creyentes, precisamente porque, como nota el evangelista, "meditaba y guardaba todas estas cosas en su corazón".

¡Seamos también nosotros "madres de Cristo" escuchando la Palabra y dándola a luz en las buenas obras, como solía decir San Francisco!

¡Paz y Bien!


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