Festividad de San Francisco
Habría podido ser un rico mercader en paños como su padre; o un caballero, como lo hecho lo fue durante algún tiempo, o simplemente un ermitaño. Pero se hizo pobre, llevando la pobreza hasta la cumbre de la gloria, haciendo de ella su esposa y regla de vida para sus hermanos.
Este hombre, Francisco de Asís, se tomó en serio el llamamiento a la pobreza evangélica, lo reinventó casi todo para la Iglesia y para el mundo, que por aquel entonces vivían tiempo de profundos cambios.
No quiso que sus hermanos fueran monjes, ni sacerdotes, sino "mendicantes", es decir hombres libres y pobres, tan libre como los pájaros y tan pobre como la tierra batida; hombres que van de pueblo en pueblo llevando como único modelo a Cristo y el Evangelio.
Con el "poverello" la Iglesia recibía de Dios el don inmenso de un poeta que cantó al sol y a las criaturas, a pesar de estar casi ciego, y que habló al corazón de los más sencillos cuando el mismo llevaba en su cuerpo los estigmas de la Pasión.
Francisco respondió a esta invitación del Señor a ser sencillo (Mt. 11, 23-30) y se hizo "pequeño", menor, humilde y pobre, satisfecho solo con Dios. Descubrió que el Evangelio, vivido sin rebajas, nos hace criaturas nuevas, personas resucitadas, partícipes de la verdadera humanidad del Hijo de Dios y, por consiguiente, auténticos servidores de los hermanos, de todos los hermanos.
Francisco se convirtió en la bendición viva del Padre, puesto que no se apropió de nada, sino que -como menor- todo lo restituyó, reconociéndole como Dador de todo bien.
¡Feliz día para todos los que tenéis corazón franciscanos! Seamos DON para los demás y recordemos a todos que sólo El es omnipotente.
¡Paz y Bien!
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