Silencio, oración y fraternidad frente al mar: Ejercicios espirituales en Chipiona
El pasado puente de Andalucía, desde el jueves día 26 de febrero hasta el domingo día 1 de marzo unas cincuenta personas procedentes de distintos lugares de la geografía andaluza, nos reunimos en la casa de espiritualidad de Virgen de Regla, de la Orden Franciscana, para realizar un retiro espiritual con el acompañamiento de Fray Severino Calderón Martínez, ofm.
Todo comienza con una buena acogida por parte de los hermanos franciscanos, en una casa bien cuidada, limpia, con buen ambiente, buena comida, buenos jardines, buenas salas bien ventiladas e iluminadas, buen horario, buen paisaje, buena ubicación y con el Océano Atlántico en la misma puerta de la casa, en el mismo santuario de la Virgen de Regla, que nos invita a mirar y mirarnos, a sentir y a sentirnos como María, dispuestos a abrir nuestros corazones en unos días de desierto frente al mar.
Cada persona llega a los ejercicios con su maleta, con su cansancio, con sus expectativas, con su silencio y con su gracia. En un primer momento, Seve, nos invita a poner en común qué nos trae de nuevo o por primera vez a este encuentro con el Padre Nuestro. Este compartir tan sincero se convierte en una primera llave que nos abre y que nos sitúa en un mismo marco de reflexión, de cuidado y de respeto.
Cada día, en la sala de san Buenaventura y en la pequeña capilla nos reunimos para disponernos a orar, a celebrar la Eucaristía, a escuchar, a pararnos, a dejar a un lado las prisas de la vida, con sus límites y abrazar nuestro interior con palabras llenas de realismo, de ternura y de aliento. San Francisco nos enseña en Cuaresma, que la vida espiritual no es cuestión de capacidades sobrehumanas, sino de saber detenerse y hacer un lugar y un tiempo para estar con Dios.
Con un bordado y un encaje de palabras sencillas y profundas, Seve trazó un itinerario que nos indica que el camino de la felicidad pasa por Jesús, sostenidos en la oración para ser mensajeros de paz y de fraternidad, llamados a ser santos, iluminados por el maestro interior en la senda de las bienaventuranzas, recordando el suelo que pisamos cada día, invitados a vivir las obras de misericordia espirituales y corporales para salir a la misión con unas notas musicales de santidad en el mundo actual, desde una vigilancia y un discernimiento permanente, sincero y abierto.
Consideramos admirable cada detalle, las preciosas oraciones marianas a lo largo de cada jornada, las profundas oraciones de alabanza de San Francisco, de los papas de la historia reciente y del Papa León, que nos dibujan un mundo lleno de compromiso social y ecológico y principalmente los brazos abiertos de nuestro Dios, que nos recibe, nos acompaña, nos acoge y nos mece en una eternidad llena de misericordia y de compasión, convirtiendo estos ejercicios en una estampa de silencio y de comunión, con elegantes notas de danza hecha oración, de música compartida, de paseos bajo el cálido sol que Dios nos regala en medio de una luz de descanso, de bondad y de belleza que nos invita a volver a comenzar de nuevo.
Miguel Ángel Bailón
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