Otra dura jornada
Reconozco que no estoy hecho para trabajar, de acuerdo, y que siempre he considerado que “ganar el pan con el sudor de tu frente” fue un castigo por el pecado de origen.
Pero juzga tú mismo si no ha sido duro: primero la ensalada y los aperitivos, en plan francés y eso; luego sopa de apio, por aquello de que el día estaba nublado; después migas con tropezones; a continuación unas cuantas cerdadas a base de lomo, torreznos y salchichas a la plancha; fruta del tiempo para rebajar la cosa y dos dulces distintos para rematar la faena.
También hemos rezado juntos, y nos hemos ido a pasear por el monte y todo eso. Pero lo más duro, ya te digo, ha sido la comida. Menos que en esta empresa somos responsables y, con la ayuda de Dios, hemos dado el cayo un “Lunes en Erre” más.
Hasta el mes que viene.
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