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  • Cada día con Francisco de Asís

Marzo 22

Considerando y entendiendo el santísimo Padre que el cuerpo ha sido creado en razón del alma y que los ejercicios corporales están subordinados a los espirituales, decía así: «El siervo de Dios, tanto en el comer y dormir como en remediar otras necesidades, debe dar con discreción lo suficiente al cuerpo, para que el hermano cuerpo no pueda quejarse y decir: "No puedo estar de pie y dedicarme a la oración, ni alegrarme en mis tribulaciones, ni hacer otras obras buenas, porque no atiendes a mis necesidades".
»Pero si el siervo de Dios satisface con discreción y de manera conveniente a sus necesidades corporales y el hermano cuerpo quiere ser negligente, perezoso y soñoliento en la oración, vigilias y otras obras buenas, entonces lo deberá castigar como a un jumento malo y perezoso que quiere comer y se niega a ganar y llevar la carga. En cambio, si, por escasez y pobreza, el hermano cuerpo, sano y enfermo, no puede tener lo necesario y, pidiéndolo por amor de Dios honesta y humildemente a su hermano o prelado, no se lo dan, sufra pacientemente por amor de Dios, que también buscó quien le consolase y no lo encontró. Esta necesidad, sobrellevada con paciencia, le será imputada por el Señor como martirio. Y, puesto que ha hecho lo que estaba de su parte, esto es, haberlo pedido humildemente, está excusado de pecado aunque se agrave la enfermedad corporal».

(EP 97)

V/ En alabanza de Cristo y su siervo Francisco.
R/ Amén.

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