JESÚS: es toda persona humana que sufre, en el cuerpo y en el alma, porque nosotros somos el Cuerpo de Cristo. Jesús sigue crucificado en toda persona crucificada. Jesús va a la cruz por haber luchado por quitar nuestras cruces.
MARÍA: toda madre, padre, que sufre viendo a sus hijos crucificados, sin poder hacer nada por ellos. Y que también, sin entender, confían y esperan en Dios que nos ama y nos cuida, aunque no nos baje de la cruz. Pasión viva.
LOS AMIGOS: todos los que quieren hacer algo, pero no pueden o no los dejan.
También los amigos que huyen por miedo o cobardía y abandonan al amigo cuando más los necesitan… Pasión en vivo
EL CIRENEO: todos los que ayudan a otros a llevar la cruz, los que arriman el hombro, aunque pese el dolor ajeno. Todos los que están “quemando su vida” por investigar cómo aliviar el sufrimiento. Todos los médicos, enfermeros, o cualquiera que contribuya a que los hospitales y residencias funcionen, o trabajando para que a nadie le falte el pan de cada día….
LA VERÓNICA: los que tienen una palabra buena y de esperanza, los que limpian el sudor o cogen la mano del que está sufriendo; los que están cerca.
CAIFÁS: Los que separan la religión de lo que le pasa a la gente, y rezan tranquilos a “su” dios mientras hacen sufrir a otros. Los que, por mantenerse ellos en su bienestar son capaces de machacar a gente inocente.
PILATOS: Los que pueden hacer algo y no lo hacen. Los que ven claro que la situación es injusta, pero se desentienden para no complicarse la vida. Los que viven sólo para lo suyo y toman decisiones que los benefician a ellos y matan. Y dice también San Pablo: cuando una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre con él, y cuando se alegra, todo el cuerpo se alegra.
Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular es parte de ese Cuerpo. (1 Cor 12, 16-17). Los egoístas que no dan ni lo que les sobran para ayudar a otros.
LOS TORTURADORES: Los que se sientan en sus despachos a ver cómo roban los bienes de otras personas o de otros pueblos. Así se enriquecen ellos sin importarles el sufrimiento que sus decisiones traen para otros. Cuántas leyes comerciales son un robo y torturan a pueblos enteros. Y, por si no lo saben, hay personas cuyo oficio es inventar torturas y torturar. ¡Qué fuerte!
LOS QUE MIRAN DESDE LEJOS: Somos la mayoría. No podemos o no queremos acercarnos a los crucificados, ni siquiera al que está a la vuelta de la esquina, o en la puerta de enfrente...
Incluso a veces procuramos no enterarnos, o apagamos el televisor para que no nos salpique el dolor del hermano. Y los hay que ni miran. Sólo tienen ojos para mirarse a sí mismos.
En la Pasión de Jesús de 2026, y si es de otra persona también es de Jesús, ¿qué papel juegas tú? ¿Qué papel puedes y debes jugar? ¿Dónde y cómo te sitúas? ¿Qué sentimientos se mueven dentro de ti?
En esta Semana Santa nadie tiene que hacer las veces de Jesús, porque él mismo está crucificado en cada cruz, gritando en cada grito, preguntando en cada pregunta, sufriendo en cada sufriente… En el Calvario no lo vemos solo, lo vemos acompañando a crucificados. Eso ayer y eso hoy.
En Semana Santa no tendremos que leer sólo la Pasión de Jesús. Tendremos, por el contrario, que abrir los ojos y ver a tantos crucificados, abrir los oídos y escuchar. Y, con el corazón a punto, hacer lo que se pueda.
Miremos a Jesús y aprendamos de él a llevar la cruz con elegancia y confianza.
Miremos a María y aprendamos a confiar, y esperar que el Amor del Padre-Madre.
Dios nos sacará adelante. Él sabrá cuándo es el momento. Mirar a Simón, el Cireneo, y encontrar la manera de ayudar.
En Jesús se nos anuncia y promete que la muerte es puerta de la Vida y que no hay viernes santo que no termine en Pascua de Resurrección.
Bitácoras
