La Iglesia en salida experimenta que el Señor toma la iniciativa, la ha primereado en el Amor (cf. 1Jn 4,10), nos dice el papa Francisco en la Evangelii Gaudium (EG), y por eso sabemos bien de quien nos hemos fiado, sin tener miedo de salir al encuentro del otro, en el mundo de hoy, con sus luces y sus sombras.
Somos creyentes del diálogo con el mundo para iluminar oscuridades y ofrecer, como seguidores de Jesús, una convivencia que sea la mejor posible, porque somos personas del encuentro que irradiamos en los demás aquello que hemos recibido. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!
Si Dios nos primerea; nosotros no podemos esperar que vengan a nuestras plataformas pastorales, sino que hemos de salir a los espacios samaritanos del camino y curar heridas, adelantándonos con gestos de amor que generen esperanza, en tiempos de incertidumbre.
La vida cotidiana es espacio de generosidad, escucha atenta, servicio gratuito y perdón sin medida. Ahí tenemos a nuestros compañeros de trabajo, vecinos —a veces solos y enfermos—, amigos en dificultad o en paro, jóvenes de la calle, mujeres sin hogar, familias desestructuradas, discapacitados de mente y de corazón. Se trata de ir por la vida con los ojos abiertos y tener una mirada compasiva, fraterna, llena de calor, de amor y de buen humor.
Se precisa salir de nuestro lugar de confort, que la sociedad moderna ha institucionalizado: el consumo, la moda, la seducción de los sentidos y el cuidado externo para atender al cuerpo, centrado en la apariencia—la línea y el peso—, chequeos…; el sentirse siempre bien con uno mismo; etc.
No hemos venido a este mundo para tumbarnos, comer, beber y darse una buena vida; sino que se nos pide que cultivemos un estilo más sobrio, sano y comunitario.
Ser Iglesia en salida es vivir el Evangelio disponiéndonos a “primerear”, porque así es Dios con nosotros, por eso nos toca involucrarnos, acompañar, fructificar y festejar para tomar iniciativas que busquen a los lejanos y lleguen a los cruces de los caminos (cfr. EG, 24).
La Evangelii Gaudium llama a una Iglesia en salida; al modo de Francisco de Asís, que abrazó esta forma de vida itinerante y cercana.
Seve Calderón Martínez, ofm
Bitácoras